Descripción
Imagina un fin de semana en el que el mayor ruido que escuchas no es el tráfico… sino los pájaros. Y sí, al principio se hace raro. Luego ya no quieres otra cosa. Así empieza la historia de esta casa de piedra en Osor, un refugio pensado para desconectar del mundo… o al menos del grupo de WhatsApp.
Ubicada en pleno entorno natural, Osor es de esos lugares donde el tiempo baja una marcha sin pedir permiso. Montaña, aire limpio, senderos y esa sensación de “aquí todo está bien” que cuesta encontrar entre semana.
La casa, totalmente reformada, ha sabido hacer algo complicado: mantener el alma rústica sin renunciar a la comodidad. Piedra vista, vigas de madera, suelos rústicos… todo está donde tiene que estar. Nada es decorado, todo es auténtico.
Entramos por la planta principal y nos recibe un amplio recibidor que ya marca el tono: aquí no se viene con prisa. En esta planta también encontramos un estudio perfecto para leer, trabajar o fingir que trabajas, y una bodega donde el vino, curiosamente, siempre sabe mejor.
En la planta inferior —o planta baja desde la otra calle, porque aquí el terreno tiene personalidad propia— aparece la vida:
una cocina-comedor acogedora, un aseo y una sala de estar encantadora con salida al jardín de unos 40 m². Pequeño, sí… pero perfecto. De esos que no dan trabajo y sí muchas tardes.
Subimos a la zona de noche, con 4 habitaciones (3 dobles), pensadas para familia, amigos o ese “venid cuando queráis” que luego ocurre de verdad. Un baño con ducha completa esta planta.
Y arriba del todo… el premio:
un altillo diáfano espectacular, una sala abierta con salida a una terraza con vistas a la montaña. Aquí es donde pasan cosas importantes: cafés largos, libros a medias, conversaciones que no miran el reloj… o simplemente no hacer nada, que también cuesta dominarlo.
¿Y si además de disfrutarla, quieres que trabaje por ti?
Existe la posibilidad de licencia turística, convirtiendo esta casa no solo en un refugio personal, sino también en una oportunidad en una zona cada vez más demandada por quienes buscan exactamente esto: desconectar de verdad.
En resumen:
Una casa con alma, rodeada de naturaleza, pensada para escapar cuando lo necesitas… y quizá para no querer volver tan rápido.
Dirección
Carrer de França
Clase energética
Certificado emisión energía
G
A+
A
B
C
D
E
F
G | Consumo energía 200
G
G | Emisión energía 100
H