Descripción
Porque comprar tu primera vivienda no consiste solo en tener una dirección nueva. Consiste en elegir cómo quieres vivir los próximos años.
Y esta casa de piedra, en Osor, invita precisamente a eso.
A despertar con el sonido de los pájaros en lugar del tráfico. A salir de casa sin prisas. A vivir en un pueblo donde todavía conoces a tus vecinos, donde los niños pueden ir caminando a una escuela con muy buena reputación y donde ir a buscar el pan sigue siendo una excusa para saludar a media calle. Porque sí, Osor conserva esa panadería de las de siempre, de las que hacen que el pan no dure ni un desayuno, además de los comercios básicos para el día a día.
Y cuando necesites algo más, Anglès está a tan solo 12 minutos en coche. Lo suficientemente cerca para tener todos los servicios a mano y lo bastante lejos para que el estrés se quede allí.
La casa, completamente reformada, conserva todo el encanto de las viviendas tradicionales de piedra, combinándolo con las comodidades que hoy damos por imprescindibles. Vigas de madera, paredes de piedra vista y materiales que transmiten calidez desde el primer momento. No intenta parecer auténtica. Lo es.
Nada más entrar, un amplio recibidor ya deja claro que aquí el espacio no será un problema. En esta misma planta encontramos un despacho perfecto para quienes teletrabajan, estudian o simplemente necesitan un rincón tranquilo donde concentrarse. Y una bodega que, siendo sinceros, probablemente terminará utilizándose mucho más de lo que imaginas.
En la planta principal se encuentra el corazón de la vivienda: una acogedora cocina-comedor, un aseo y una agradable sala de estar con acceso directo a un jardín de unos 40 m². Un espacio perfecto para que los niños jueguen, para comer al aire libre, para que el perro tenga su rincón o, simplemente, para disfrutar de un café al sol sin necesidad de coger el coche para encontrar un poco de naturaleza.
La zona de descanso ofrece cuatro habitaciones, tres de ellas dobles, pensadas para adaptarse a las diferentes etapas de la vida. Hoy puede que una sea el despacho. Mañana la habitación del bebé. Dentro de unos años quizá sea el dormitorio de ese adolescente que apenas verás... salvo cuando abra la nevera.
Un baño completo con ducha da servicio a esta planta.
Y en la parte superior aparece uno de esos espacios que terminan convirtiéndose en los favoritos de la casa: un espectacular altillo diáfano con salida a una terraza con vistas abiertas a la montaña. Sala de juegos, estudio, rincón de lectura, zona de cine o simplemente ese lugar donde desconectar al final del día. La ventaja de tener espacio es que nunca tienes que elegir solo una opción.
Vivir en Osor significa disfrutar de la naturaleza cada día, respirar aire limpio y cambiar el ruido por tranquilidad. Pero también significa formar parte de un pueblo con vida, servicios y una comunidad que mantiene ese ambiente cercano que cada vez cuesta más encontrar.
Porque, al final, quizá la primera vivienda no debería ser un piso donde acabes pensando en mudarte dentro de cinco años.
Quizá debería ser una casa donde puedas imaginarte creciendo, formando una familia y construyendo recuerdos.
Y esta casa tiene todo lo necesario para convertirse precisamente en eso: el lugar donde empieza una nueva etapa.
Dirección
Carrer de França
Clase energética
Certificado emisión energía
D
A+
A
B
C
D | Consumo energía 143
D
D | Emisión energía 36
E
F
G
H